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La espera interminable
Él espera su resultado y yo el mío. Los dos esperamos, cada uno a su manera. Miramos el correo unas cien veces al día y la tecla F5 se empieza a desgastar... menos mal que debemos de vivir en la casa con más ordenadores del mundo y que, además, yo paso más de la mitad del día en el trabajo. Yo estoy más segura porque, aunque no tenga un e-mail, el estado en mi menú personal dice "admitido". No es definitivo, pero algo es mejor que nada. Él no sabe. Confía en la estadistica, dice que tiene un 50% de posibilidades. Yo confío en él y sé que el puesto debería ser suyo, pero en estas cosas nunca se sabe. Se ve que hay procesos de selección que no requieren ni una entrevista... De momento solo nos queda esperar. F5, F5, F5...
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VAIO
Hoy estreno portátil. Ordenador nuevo, blog nuevo, ganas de escribir, de leer, de viajar... GANAS en general, hasta de trabajar. Me invade la felicidad y me cuesta escribir. Ya lo he dicho, siempre me pasa. Mi sonrisa solo desaparece un poco si pienso en el viernes, pero tengo la sensación de que las cosas van a ir bien... y no me suelo equivocar. En un mes estaré en Cuba, dentro de tres, estudiando. Cambios, cambios y más cambios. Miedo e ilusión... siempre igual. Busco una estabilidad inestable y eso es imposible. Pero confío en mi intuición y, de momento, nunca me he equivocado. :-)
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Miedo...
¿Por qué la felicidad no puede ser un estado medianamente estable? No me gusta el concepto de vida-montañarusa porque además odio que las bajadas lleguen sin avisar. Lo he intentado, he sido fuerte. Muy fuerte. He aprendido las lecciones sacando sonrisas de donde no salían. He perdido el miedo al dolor porque he aprendido la eficacia del tiempo. He aprendido a desdramatizar la vida, a encontrar la felicidad en las pequeñas cosas. He aprendido a amar y a compartir mi vida con alguien y a la vez he aprendido a convivir conmigo misma. Creo que he aprendido muchas lecciones en muy poco tiempo y con no demasiados años. Lo único que pido es una tregua un poco más larga, nada más. Acabada la crisis, con las decisiones tomadas, con un verano lleno de mar y de sol, llega la noticia. Y el miedo, los recuerdos, y el nudo en la garganta... Otra vez.
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