La tecla F5 se ha desgastado, definitivamente.
Los ojos se me cierran de sueño y no veo el momento de domir bien hasta el fin de semana.
Espero algo, todo el rato, pero no tengo muy claro qué es.
Ya me he acostumbrado a la jornada intensiva y las mañana han dejado de ser interminables. A lo que no termino de acostumbrarme es a los madrugones. ODIO MADRUGAR, desde siempre.
Las tardes esta semana tienen acento argentino y transcurren en una sala de proyección con debate posterior. Me gustan los cursos de verano.
Quiero dormir, quiero leer, quiero comer algo más que galletas y bocadillos, quiero ir al cine, a la playa, a CUBA... Quiero...
VACACIONES